martes, 8 de marzo de 2016

TECHO


Después de negarme por casi un año a ir a TECHO por fin lo hice. El diciembre pasado fui a mi primer campamento, el cual era de los de seis días. La verdad es que no estaba en mis planes el ir al campamento pero mi amiga me paró convenciendo como una semana antes porque tenía tiempo y porque honestamente no tenía casi ninguna hora de servicio.

Es cierto, uno no se baña porque no hay agua, no hay baño, hay letrina, el pelo para lleno de tierra al igual que las uñas y uno duerme en el piso, además en la comunidad a donde yo fui había un frío horrible (sí, más que hace dos semanas en el colegio por la mañana) pero al final de cuentas vale la pena todo por lo que uno pasa.

La meta del campamento es que cada cuadrilla construya dos casas en cuatro días. Cada cuadrilla es única y todos piensan que su cuadrilla es la más alegre, y puede que sea cierto, pues yo me la pasé increíble con mi cuadrilla. Inicialmente eramos siete personas pero por motivos personales de dos, terminamos siendo cinco. Todos estábamos en el miso rango de edad por lo que nos llevábamos bastante bien, y eso que cada cuadrilla está hecha al azar. Lo mejor era que habían "cuadrillas hermanas" que eran cuadrillas que trabajaban en casas vecinas o que eran familia, entonces en lugar de ser 6 almorzando con la familia eramos 12.

Sí, uno termina cansado y sucio pero al final del día, pienso que ver la sonrisa del niño al que le acabas de construir su nueva casa, todo vale la pena.





 
#VoluntariosQueSonCiudadanos
 

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