jueves, 6 de agosto de 2015

Recibir al dar

En julio del año 2015 terminé mi última actividad CAS. Para cerrar con broche de oro me fui al campamento de la fundación un Techo para mi País que ayuda a proporcionar casas a familias necesitadas. Al principio me pareció que la experiencia iba a ser cansada y difícil, yo iba preparada para todo, llevando maletas llenas de comida y ropa para sobrevivir una semana.

Cuando estuve allí no pude evitar pensar en las incomodidades que estaba viviendo y en lo mucho que extrañaba las comodidades de mi casa. Sin embargo todo esto cambió cuando llegué a la casa de la familia a la que estaba ayudando. Me di cuenta que esta actividad no consistía en dar un techo a una familia o en proporcionarles una casa era darle un hogar a estas personas. Un lugar en donde podían convivir y desarrollarse familiarmente. Me di cuenta estando allí que la vida no se medía por las cosas materiales o físicas que tenemos, se mide por lo que somos y por lo que damos a los demás. Estas familias vivían en lugares más chiquitos que la cocina de mi casa y aun así se tomaban el tiempo de hacernos un almuerzo rico y de darnos cena o café. Nos recibían con una sonrisa y nos daban palabras de agradecimiento que tocaban los corazones de todos los presentes. Estando en esta actividad me di cuenta que puedo hacer mucho más de lo que siempre hago y que es posible ayudar a las personas sin importar los medios económicos que tengamos.

Ayude a construir una casa pero salí de esta actividad con muchas experiencias y reflexiones. Aprendí qué es lo que verdaderamente importa en la vida y eso es lo que no se puede comprar con dinero y lo que no tiene un valor monetario. Aprendí que cuando ayudamos recibimos muchísimo más que lo que damos.

1 comentario:

  1. Gaby, me alegro mucho que mediante esta actividad hayas adquirido tales enseñanzas que te han hecho mejorar como persona.

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