domingo, 17 de mayo de 2015

AVENTURA EXTREMA: VOLCÁN PACAYA

Aventura extrema: Volcán Pacaya


El domingo 29 de marzo de 2015 viví una aventura extraordinaria y salvaje: subí el volcán Pacaya. Algunos podrían pensar, ¿Qué tan EXTRAORDINARIO Y SALVAJE puede ser subir un volcán que en teoría podría subirse en hora y media? Pero si después mencionamos que lo subió una niña que no puede darle una vuelta a la pista de atletismo sin sufrir medio paro cardiaco, el episodio se convierte en una experiencia inolvidable.

Cuando me invitaron a ir a subir el volcán Pacaya con unas amigas en lo único que pensé fue en lo alegre que sería aquello, ya que ibamos a ir un grupo de 75 jóvenes con ansias de mucha aventura, pero nunca tomé conciencia de lo que subir un volcán suponía, la preparación física que debía de tener, la resistencia o el esfuerzo, lo único que yo pensaba era ¡QUE COOL! 

Tome conciencia de lo que subir un volcán implicaba puse el primer pie en esa subida tan empinada y pensé ¿Qué estás haciendo aquí subiendo un volcán si a ti esto de los deportes no se te da? pero la aventura no tenía vuelta atrás, tenía dos opciones, o subirlo, o subirlo, fue difícil la decisión pero al final decidí subirlo, de todos modos no tenía de otra.
 
Al empezar a subir el volcán, como eramos tantas, nos dividieron en 3 grupos: las deportistas y extremas, que eran las que iban a ir de primero porque eran las más rápidas, las decentes, las que no iban a ir tan rápido pero que llevarían un buen ritmo y por último las lentas, a las que la actividad física no se les dá y que iban a ir de último para que no tuvieran presión y subieran relajadas. Por lo que mencione antes ustedes podrían pensar que obviamente subí con las lentas para que todo fuera más fácil, pero no, quise explotar ese potencial que no tenía y decidí irme con las más rápidas y llegamos a la cima de primero y fuimos las primeras en poder apreciar esta vista: 


y para los que no creen que en serio llegué a la cima a pesar de mis pocas habilidades, aquí está la prueba:
(yo en la cumbre del volcán Pacaya)

Subir el volcán fue una experiencia inolvidable ya que me superé y me demostré a mi misma que si me propongo algo, con esfuerzo puedo conseguirlo.

1 comentario:

  1. Gaby, comparto contigo lo increíble que fue esta experiencia. No hay nada como subir el volcán con 80 niñas como tu y yo. Srive mucho ver la actitud positiva que la mayoría toma ante este reto que es objetivamente difícil. Yo iba con algunas que decían: ¿Quién hace esto por diversión? Yo solo me reía y las molestaba, pero la verdad es que yo pienso, igual que tú, que es una experiencia muy alegre y satisfactoria, especialmente cuando se comparte con amigas.

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