sábado, 4 de octubre de 2014

Un Techo para mí País

Un Techo para mí País fue una actividad que cambió muchos aspectos de mi vida. Causó un gran impacto en mi forma de pensar y en mi manera de ver mí al rededor. Esta actividad consistió en construir una casa a una  familia de escasos recursos durante un fin de semana. Todos los voluntarios nos fuimos en un bus el día viernes hacia El Jocotillo. Allí nos ubicaron en una escuela, donde tuvimos que dormir viernes y sábado. El sábado nos presentaron a la familia, lo cual fue muy emotivo ya que tuve que enfrentar la realidad de ellos, pues vivían en un lugar que tenía muchas goteras, no habían tenido agua por una semana y era evidente que la comida les hacía falta. Al empezar a construir me di cuenta que no sabía cómo hacerlo, así que mi equipo me ayudó a aprender para que todos juntos, pudiéramos cumplir con nuestro objetivo. Al principio fue muy complicado pero al terminar los pilotes proseguimos rápidamente, pues fuimos el primer equipo en terminar la casa.

En ese fin de semana aprendí varias cosas, entre ellas que no se necesita hacer algo extraordinario para ayudar al país. Esa cara de felicidad de los familiares cuando terminamos la casa siempre será un momento que nunca podré olvidar. Es evidente que lo que a ellos los mantiene unidos es el amor y que son los que menos tienen pero los que más comparten. No se complican ni alegan por nada, siempre tienen una buena cara y están dispuestos ayudar. Al final de todo ellos me ayudaron más a mí que yo a ellos, pues aprendí a valorar lo que tengo y a apreciar lo privilegiada que soy. 





No hay comentarios:

Publicar un comentario