domingo, 5 de octubre de 2014

El cuerpo de una bailarina.

Muchas personas se asombran por el cuerpo de las bailarinas; largas, delgadas y esbeltas, y logran conseguir un aspecto frágil y ligero. Para lograra esta apariencia  se requiere de mucho esfuerzo y trabajo. Una de las creencias más comunes sobre las bailarinas es que porque son delgadas, son frágiles. Sin embargo, todas las partes del cuerpo de las bailarinas son fuertes ya que logran conseguir cargar con el peso de todo su cuerpo y lograr verse ligeras.

Otra creencia muy común es que solamente se puede ser bailarina si se tiene una cabeza pequeña, el cuello largo, el corto torso y unas piernas largas y esbeltas. Pero el ballet no es solamente por el cuerpo; la técnica y el talento son muy importantes para poder convertirse en una bailarina. La característica principal en una bailarina es la flexibilidad, ya sea que sea naturalmente flexible o que lo haya conseguido con entrenamientos. Una bailarina tiene que tener mucha fuerza muscular para poder controlar y mantener cada posición. Las posiciones clásicas del ballet se basan en la flexibilidad y en las rodillas. La habilidad para hacer las combinaciones de los pasos de forma precisa y rápida es clave. Para hacer esto, las bailarinas deben tener un abdomen y una espalda fuerte así como los pies, tobillos, piernas y rodillas. Para lograr conseguir las posiciones correctas, se tiene que practicar por años.

Aunque una mujer sea muy afortunada de tener el cuerpo de una bailarina, si se carece de talento y de técnica no tendrá éxito en el mundo del ballet. 

En conclusión, para poder ser una bailarina se necesita tener el talento y la técnica para poder ser y bailar como una bailarina profesional. 

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