domingo, 14 de septiembre de 2014

Una niña que no quiere estudiar ¿o si?

La semana pasada fui con unas amigas a ordenar la casa de una familia necesitada. La casa queda en un terreno donde hay muchas casas pequeñas. Ahí viven también unas niñas que conozco mucho porque les di catequesis hace dos años. Ellas estuvieron ayudándonos a doblar la ropa de las personas de la casa que estábamos ordenando, aunque solo lo hicieron porque les pedimos. Antes solo se quedaban viéndonos. Juli tiene entre once y doce años. Es muy pequeña y sonriente. Su hermana Sandra tiene catorce años. Mientras trabajábamos, una de mis amigas, Ceci, comenzó a platicar con Juli. Le preguntó que qué hacía todos los días, pues ellas no van a la escuela. Juli le dijo que no hacía nada, simplemente negó con la cabeza. Ceci le dijo entonces: "Ayudas a tu mamá en la casa entonces?" Juli le dijo que no. Más tarde, cuando Juli ya no estaba, Ceci le preguntó a la dueña de la casa que estábamos ordenando que cómo había llegado ella a vivir ahí. La señora le contó que había conocido a su esposo en el trabajo y que se habían ido a vivir allí. Después Ceci le preguntó por las niñas y la señora le dijo que ellas no hacían nada. Y que lo que hacían todas las niñas era trabajar un poco, ayudar en su casa y luego encontraban a un hombre con quien casarse y se iban con él. Me impresionó mucho esta respuesta, supongo que ya sabía que era así, pero nunca lo había pensado. 
Después yo platiqué con Juli y le pregunté que por qué no estudiaba. Ella no sabía. Le pregunté que si alguna vez se lo había pedido a sus papás. Ella me dijo que sus papás no la mandaban porque decían que se iba a aburrir y que entonces no servía de nada. Depués le platiqué un poco de que yo estudio y algunas cosas que aprendo. Me puse a pensar que si ellas supieran lo que pueden aprender, desearían ir a la escuela, a pesar de que sus padres no lo valoren. Pensé que uno podría llevarles libros, leerles sobre cosas distintas de diferentes lugares del mundo y decirles que si van a estudiar podrán aprender todas esas cosas. 
Fue una experiencia muy impactante y enriquecedora. Ahora pienso en qué podemos hacer para ayudar a todos esos niños que no saben lo importante que es la educación y que sus papás tampoco lo saben y por eso no los animan a ir.

2 comentarios:

  1. Pili que bien suena esta actividad. Te felicito por estar tan pendiente y con tantas ganas de ayudar siempre. Estoy segura que fue súper interesante y alegre poder llegar y compartir con esta familia. Me sorprende mucho que los padres de Juli y Sandra piensen que ir a la escuela es aburrido y que por eso no lo hagan.
    Me parece una idea genial que quieras ir a darles libros y leerles pues así ellas van a tener muchas más ganas de aprender y querrán ir a la escuela.
    Si planeas ir a verlas de nuevo y llevarles cosas por favor dime y así te ayudo porque la educación me parece algo realmente importante.

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  2. Pili gracias por compartir esta experiencia.
    Al igual que a usted, me parece muy impresionante la respuesta de los papas, no se dan cuenta que su futuro puede estar en Juli y Sandra. Estoy de acuerdo con Mariana en que la educación es realmente importante, no solo para que las niñas aprendan sino para que hagan algo productivo y desarrollen más habilidades. Podríamos recolectar libros de pintar y cuentos pequeños con nuestros conocidos y llevarlos para que se entretengan y aprendan un poquito. Quizá cuando regrese a esa casa podría hablar con los papas para explicarles lo importante que es que sus hijas estudien así podrán sobresalir habiendo aprendido lo mas importante, leer y escribir, para poder conseguir un buen trabajo pero sobre todo para luego poder ir a la universidad y tener una carrera, para que la historia no se repita.

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