martes, 22 de julio de 2014

Jornada Medica

Les quería contar mi experiencia. Hace algunos meses me habían invitado a participar en las jornadas médicas que hacían en algunos hospitales públicos de la ciudad, sin embargo, nunca me llamó la atención y tampoco me atrevía a ir. Finalmente me convencieron y a principios de julio fui al hospital Roosevelt a hacer jornada durante un fin de semana. Al principio me sentía nerviosa y no sabía que hacer pues como no sé nada de medicina no podía ayudar mucho pero luego, los doctores internos me explicaron lo que tenía que hacer y me apoyaron durante toda la jornada. Ha sido de las mejores experiencias que he tenido ya que me hizo darme cuenta de la realidad en la que vivimos y de los recursos tan escasos que hay en los hospitales públicos; así como también la falta de higiene y de sensibilidad con la que se trata a los pacientes. Algo que me impactó fue el número tan elevado de gente que llega al día por alguna emergencia y sobre todo, la falta de doctores y personas capacitadas para poderlos atender rápidamente.


Durante el tiempo que estuve allí aprendí muchas cosas nuevas sobre enfermedades, vacunas y síntomas; así como también aprendí a sacar sangre y canalizar a los pacientes. Como estaba en el área de shock, la cual es el área de emergencias donde llegan únicamente las personas con alguna enfermedad o síntoma que requiera de atención, pude ver distintos casos de gente intoxicada y conocí la verdadera “panza de bolo” de la que mucha gente habla. Fue una experiencia muy gratificante ya que me ayudó a ver más allá de la “burbuja” en la que estamos acostumbrados a vivir y además, tuve la oportunidad de platicar con varios pacientes y escuchar su forma de vida. Sin embargo, también me tocó presenciar algunos momentos de tristeza pero eso me enseñó a valorar lo que tengo y fue como una señal para darme cuenta de cuanta gente necesita ayuda.

 
A pesar de todo, la jornada fue una actividad que me ha hecho cambiar la forma de ver las cosas y de apreciar los privilegios que nos dan ya que mucha gente no tiene acceso a ellos. También es una experiencia que no se olvida, al contrario, deja una felicidad interior al saber que se ayudó a mucha gente que lo que más necesita es un poco de nuestro tiempo. Bueno, los sentimientos que deja esta actividad son inexplicables pero es algo que le recomiendo a todas y para las que decidan ir, lleven la mente abierta, estén siempre motivadas sin importar lo dura que pueda ser una situación y más que todo, tómense el tiempo de conocer a las personas y de ver cómo algo tan pequeño como la ayuda que se les da, puede ser algo tan maravilloso para ellos.

1 comentario:

  1. Melanie, que bueno que te atreviste a ayudar todo un fin de semana a un hospital público, entiendo que fue difícil para ti aceptar ya que uno no sabe las enfermedades y situaciones con las que se pueda encontrar allí. Recuerdo una vez que fui al hospital Roosevelt pero solo me quede esperando afuera pero mientras estuve allí pude ver a muchas personas intenta entrar, que estaban golpeada o sangrando porque tenían chayes o de la cabeza y muchas cosas así.

    Ya que hay muchos pacientes y pocos doctores es muy difícil que los atiendan y más que reciban la atención que necesitan. Me pareció muy bueno que hayas intentado hablar con ellos y conocerlos, puede que se hayan estado sintiendo solos o que hayan estado sufriendo mucho pero estoy segura que tu tiempo con ellos logro hacer que muchos se sintieran mejor y estoy segura que están muy agradecidos contigo.

    Sigue haciendo este tipo de actividades porque y ate diste cuenta te dejan mucho a ti y te ayudan a crecer como persona y que también ayuda a muchas otras personas y también que tu ayuda siempre va a ser necesario y agradecida.

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